MICROFICCIONES

Brevísima historia de una gran amistad

SÍNTESIS GRÁFICA DE UNA GRAN AMISTAD

Todos los días, sin fallar uno sólo, y con puntualidad inglesa, joven Perro pasa a casa de su gran, querida amiga, señorita Gata. Invariablemente, ella sale jubilosa a darle cordial bienvenida. Suelen darse un beso, sólo que nuestro fotógrafo de Puros Cuentos, que es medio despistado, no registró el fraternal hecho. Acto seguido, joven Perro y señorita Gata, amigazos del alma, se van en pareja a dar un ameno paseo matinal por las calles de su barrio. Son harto conocidos y, en el camino, suelen saludar a sus amistades caninas y felinas. Concluyen su paseo y, gentilmente, joven Perro acompaña de regreso a su amiga señorita Gata hasta su casa. Suelen despedirse con otro besito aunque, ya saben, nuestro fotógrafo es medio novato y se le pasan esos detalles. Y así, día tras día, alegran a su paso el agitado trajín de los humanos del barrio.

J. A. C.

******

SLa Otra Creación 2

 LA OTRA CREACIÓN

Con clara, perversa visión de futuro, el primer día creó a los Políticos.
El segundo día ideó los Mensajes Spam.
El tercer día creó a los Economistas Neoliberales.
El cuarto día inventó las Tarjetas de Crédito.
El quinto día tramó los Reality Shows.
El sexto día se le ocurrió la fast food.
Complacido de su perversidad, pero exhausto por el esfuerzo, el séptimo día el diablo también descansó.

J. A. C.

*****

El Fin del Mundo

EL FIN DEL MUNDO

En la mitad del siglo 21 el mundo estaba gobernado por el Sistema Internacional de Gobierno Unificado, comúnmente denominado SIGU. Por consenso de los líderes mundiales, se asentó su sede en la ciudad de Estocolmo. Muy lejos ya de las hegemonías funestas del pasado, el SIGU había logrado para la humanidad un evidente grado de desarrollo y paz. No obstante, aún subsistían desigualdades hirientes, rezagos inmensos, patologías sin resolver. Con todo y los aciertos del SIGU, a más de un siglo de la novela de Huxley, el mundo no era “un mundo feliz”.

Independientemente de la felicidad del mundo, la ciencia y la tecnología habían llegado a un nivel que ni siquiera soñaron los precursores de ellas, los hombres y las mujeres de visión, sabiduría y creatividad, que integraron la comunidad científica en el crepúsculo del siglo 20 y los albores del 21.

La armonía que caracterizaba al mundo en general, se daba igualmente en la estrecha relación dada entre los más importantes líderes del sistema de gobierno y los más destacados del avanzado sistema científico. Imprescindible y lógica tal relación; en el mundo todo, o casi todo, era ciencia.

Su piedra angular, la cibernética cuántica, había alcanzado niveles insospechados. Si es afortunada la expresión de que “en el mundo todo era ciencia”, con la misma razón se diría que en la ciencia todo era cibernética. Además, integrada como una fabulosa Red que trabajaba armónicamente. Se le dio el nombre de Sistema Cibernético Cuántico Mundial. El SCCM.

En el año 2060, confiado con razón en la evidente excelencia del SCCM, el binomio gobernantes-científicos decidió compartir con el Sistema prácticamente todo. Su inmenso poder los primeros, el compendio de su sabiduría los segundos, su trascendencia hacia el futuro ambos. Por toda una época las computadoras, desde las pioneras y harto sencillas hasta las más avanzadas del siglo 21 en desarrollo habían sido, visto estrictamente, una herramienta. La más preciada herramienta, pero herramienta al fin, de toda fuente de conocimiento. Del arte, recreación, docencia, investigación, economía, medicina, poder… Ahora el Sistema Cibernético Cuántico Mundial, sería mucho más que eso. Por decirlo de alguna manera, sería quien dictara la “penúltima palabra”. Ciertamente, el SIGU se reservaba la última. Sin embargo, en muchos casos, se la confería al Sistema Cibernético.

El SCCM respondió de manera perfecta. Asumidas las funciones de los organismos que antes dictaban las directrices de la economía global, la orientación del sistema económico internacional cambió. El mundo se hizo más equitativo, controladas las inmensas riquezas y abatidas las inmensas miserias.

En el sector médico prácticamente se erradicaron las patologías, se mejoró substancialmente la calidad de la vida. Pero el gran salto cualitativo se dio en el año 2066. Se hizo realidad lo que ya desde el 2005 había planteado Audrey de Grey al crear el “Proyecto Matusalén”: Se controló el daño mitocondrial, la oxidación celular, la regeneración citológica, histológica y neuronal. Todo lo que generaba el envejecimiento y sus consecuencias, decrepitud o no. Su implicación: la prolongación de la vida por tiempo indefinido. Para antes de que concluyera el siglo 21 se contemplaba el horizonte de la vida eterna.

Similar avance se daba en todos los campos del desarrollo humano.
Por otra parte, parecería que el mundo cibernético había cobrado facultades inherentes a los hombres, que entendía la naturaleza humana, que le tendía la mano de su solidaridad. Lo cierto es que, bajo su hegemonía, en la humanidad se abatieron los odios raciales, los conflictos de la diversidad religiosa, las grandes frustraciones nacidas de la desigualdad económica y social.
Para entonces ya se podía definir como Un Mundo Feliz. O casi.
*
La sede del SIGU estaba construida en un edificio del más sofisticado diseño de arquitectura e ingeniería, ubicado en un área especialmente seleccionada de Estocolmo. Ahí, en ese edificio singular, mundialmente paradigmático, predominaba la Gran Sala de Información y Decisiones, ciertamente aún más paradigmática. En otro edificio especial se localizaba la compleja red de instalaciones que alimentaba la funcionalidad del Sistema Cibernético Cuántico Mundial, pero era en la Gran Sala donde se encontraba el Computador Mayor. Y como extensión de este, la Gran Pantalla Mundial.

Espacios similares los tenían todos los gobiernos de la Tierra. Todos contaban también con su Sala de Información y Decisiones y en ella la Gran Pantalla del CCCM.

Pero entonces sucedió…

*

Sucedió lo que nadie, absolutamente nadie, esperaba. Nadie ni nada, ni las investigaciones de los genios, ni las predicciones del Sistema Cibernético. De hecho no había razón alguna para esperarlo, ni siquiera imaginarlo, vaticinarlo menos. Cómo hacerlo en un mundo que había alcanzado el desarrollo más avanzado de su larga historia gracias a la gestión del SCCM. Cómo lo iba a considerar una humanidad que se disponía ya a viajar a Júpiter y Saturno, a sondear confines galácticos, desentrañar incógnitas ancestrales, prolongar la vida infinitamente.
En ese mundo ocupado esencialmente en diseñar su gran futuro… sucedió.

Transcurría el año 2078. Era el día martes dos de agosto.
En la Gran Sala de Información y Decisiones del Sistema Internacional de Gobierno Unificado, se escuchó el típico rumor del sistema computacional procesando algún aviso o determinado tipo de comunicación. Justo a las 16 horas, 0 minutos, 0 segundos. en la Gran Pantalla Mundial, apareció el ominoso letrero:

“Este día, a las doce de la noche, ocurrirá el Fin del Mundo”.

Todo el personal encargado del contacto directo con el Sistema Cibernético Cuántico Mundial, -el más calificado del orbe- se quedó estupefacto ante la inesperada, inexplicable, siniestra frase. Pasado un pequeño momento de estupor, dicho personal se avocó a establecer comunicación con el computador principal en búsqueda de una información completa, precisa, absolutamente clara y soportada que diera explicación, credibilidad científica, al insólito, funesto aviso. El Sistema Cibernético Cuántico Mundial no respondió absolutamente nada. La frase se quedó fija, -cual si hiciera las veces de emblema luctuoso- en la Gran Pantalla Mundial de la Gran Sala de Información y Decisiones del Sistema Internacional de Gobierno Unificado.

El sistema de noticias global comenzó a difundir al mundo lo ocurrido en la sede del SIGU en Estocolmo. En realidad no podía informar gran cosa. Sólo una, escueta, sin precisiones, sin detalles, sin explicación lógica. El Sistema Cibernético Cuántico Mundial, maravilla y paradigma de la época, simplemente, a través de un letrero en la Gran Pantalla, había anunciado el fin del mundo para el propio día en curso.

Si en Estocolmo lo había determinado para las doce de la noche, en México sería entonces a las cuatro de la tarde.

*

El mundo se dividió prácticamente en dos partes: los que dieron crédito -así fuera sin mayor explicación- a la noticia-, y los que se negaron a ello. Lo mismo ocurrió en todos los gobiernos de la Tierra que en toda la humanidad.

Acaso los que no creyeron lograron la mejor parte. Dejaron transcurrir el día normalmente, tal vez con un dejo de temor por la teórica posibilidad de que fuera cierta la noticia, pero para ellos el día fue de lo más normal. De hecho fue un día normal. No sólo eso, irónicamente en todo el orbe fue un hermoso día.

Ni lo advirtieron así los que dieron por cierta la siniestra advertencia. Ausentes de toda explicación, infinitamente desconcertados, si no sabían qué pensar más difícil les fue el decidir qué hacer.
Las ocho horas de vida pronosticadas para el mundo, en gran medida y en todas partes, se convirtieron en un caos.

Esa división mundial en mitades, los que creyeron al SCCM y los que no, se dio en todos los niveles. Ante la nula explicación, por igual se comportaron lo líderes mundiales de gobierno que la comunidad científica. Sin embargo, estaban definitivamente inclinados unos y otros a poner en duda el correcto funcionamiento del Sistema Cibernético Cuántico Mundial. No podría ser de otra manera ante la nula comunicación entre los científicos y el SCCM con la Gran Pantalla Informativa, permanentemente muda. Además, prescindiendo del Sistema, no hubo uno, entre los más conspicuos científicos, que tuviera argumentos para apoyar el ominoso mensaje que anunciaba el fin del mundo en unas horas. El consenso era que, con toda seguridad, algo muy grave, insólito, había ocurrido en el funcionamiento del SCCM.
Ya lo detectarían. Ya lo resolverían. Y el mundo habría de seguir su imparable marcha hacia un glorioso futuro.

*

Pese al caos desatado en el mundo, la Red Multifuncional de Comunicación funcionó normalmente. Así fue posible que mujeres y hombres se comunicaran, media humanidad pudo comunicarse con media humanidad. Todo funcionaba casi normalmente, habida cuenta que muchos trabajadores abandonaron sus lugares de labor para asistir a sus hogares y disfrutar la compañía de sus seres queridos por última vez.
En Estocolmo, sede del Sistema Internacional de Gobierno Unificado, dieron las doce de la noche. En México, las cuatro de la tarde. Fue el momento final para el mundo entero.
*
La Tierra no se desintegró, las aguas de los océanos no se desbordaron, ninguna forma de energía se descontroló. Los jinetes del Apocalipsis no cabalgaron sobre la superficie del planeta. Simplemente el tiempo se detuvo, se detuvo el espacio, el movimiento se detuvo. Se detuvo el ritmo cardíaco de las personas, el flujo sanguíneo, el pensamiento. Se detuvo el existir de todo ser viviente.

La Tierra se detuvo en su rotación, se detuvo el movimiento de los cuerpos galácticos, se detuvo la gravitación universal. La expansión del universo se detuvo.

Como en “El Milagro” de Borges todo se detuvo, mas esta vez no por un instante sino para siempre. Como en el cuento, algún insecto quedó petrificado en el aire y su sombra fija en un paramento. Alguna lágrima deslizándose por un rostro quedó también paralizada. Todo quedó paralizado. Todo se detuvo. Todo tuvo su final.

*

En el espacio cósmico todo era el más inmenso frío, la inmovilidad más absoluta, el ultrasilencio más profundo.

Y una infinita presencia:

La Eternidad.

J. A. C.

*****

La bella durmiente

LA BELLA DURMIENTE

Final Ampliado

Felices, felices, lo que se llama felices… la verdad histórica es que sólo por cierto tiempo.

Resulta que el Hada Mala en esto de los conjuros era bien astuta, por lo que previó algunos “candados”, que ya desde entonces existían en pro de la eficiencia de algunas cosas. En efecto, la muy malvada, sabiendo que su maldición de muerte a la princesa lo había “modificado” un Hada Buena por el de un siglo de sueño, y previendo además la irrupción de algún príncipe metiche, agregó a su conjuro una “extensión” verdaderamente maligna, no sin reconocer que igualmente genial, si a efectividad se refiere. Lo que el Hada Mala inventó fue que, de despertar la princesa por cualquier causa, en automático pasara a un estado de permanente vigilia, esto es, que nunca más volviera a conciliar el sueño. Ni ella misma imaginó que ésta sería la verdadera maldición.

Así las cosas, ciertamente la principesca pareja de recién casados la pasaron estupendamente bien por una buena temporada, entre otras cosas porque la ex bella durmiente, que obviamente no podía pretextar nunca tener mucho sueño ante ciertos reclamos de carácter conyugal, hacía harto posible la muy reiterada vivencia de felices momentos de deliciosa intimidad.

Esto de la permanente vigilia nocturna de la princesa no fue el problema, el verdadero problema fue que todas las noches se la pasaba hablando sin cesar, entre otras cosas contándole al príncipe (que ya no quería hacer otra cosa que descansar), no lindos cuentos como Scherezada, sino los sueños que tuvo en sus cien años de bella durmiente, habida cuenta que, ya lo acreditó un historiador francés de apellido Perrault, la princesa tendría la facultad de recordarlos todos, así fueran horrendos, aburridos, incomprensibles, pesadillescos, etc. El pobre príncipe cayó en un estado que rayaba en la demencia. Pasado el tiempo la princesa no hacía otra cosa que reprocharle que no le hacía caso, el príncipe a ella que no lo dejaba en paz… en fin, que el encanto inicial, no de película sino de cuento, se rompió para siempre.

Es sabido que, en buena onda y con la mejor intención, el Hada Buena conjuró que todo el pueblo de la princesa, una vez caída ella en el centenario trance durmiente, compartiría esa misma situación. Todos los habitantes del principado durmieron por cien años pero, al despertar la princesa, hubieron de compartir también la extensión del conjuro del Hada Mala, por lo tanto todo el pueblo padeció las mismas condiciones de vigilia perpetua.

Contraída la peste del insomnio, los habitantes del principado sufrieron sus estragos. Trabajadores como eran en sus diarias faenas diurnas, no exentos del cansancio natural que ello conlleva, por las noches no podían hacer otra cosa que descansar sus cuerpos pero sin el mental remanso reparador del sueño. Ayunos de esta necesidad fisiológica vital, se tornaron patológicamente aburridos, irascibles, inexorablemente destinados a habitar un mundo de insomnios infinitos.

Princesa y príncipe vivieron muy infelices.

Muy infelices también todos los pobladores. Su principal ocupación se tornó en maldecir su suerte y prorrumpir en improperios (en buen castellano mentar madres), contra las hadas malas, las hadas buenas, el príncipe, la princesa, Charles Perrault y los hermanos Grimm.

J. A. C.

*****

 a-20

SUEÑO INFINITO

En realidad, el séptimo día también trabajó. Del octavo a la fecha, descansa en un sueño infinito.

J. A. C.

***

a-8

DE POCAS PALABRAS

Era un hombre de pocas palabras.

Se convirtió en escritor de microficciones.

J. A. C.

***

 a-29

CERTAMEN LITERARIO

Estimado concursante: Su microficción ha sido galardonada como título de una macronovela.

J. A. C.

***

UN PAPÁ ENOJADO

Allá por finales del año 1965 solía visitar con cierta frecuencia a un amigo a quien todos llamábamos afectuosamente Beto. Una mañana llegué a su casa, toqué la puerta, y el propio Beto abrió. Traía en la mano un póster enrollado y, tras el cordial saludo de bienvenida me dice: – Llegas justo a tiempo para ayudarme a poner esto en mi cuarto.-. En efecto, subimos a su habitación, desenrolló el póster, y estábamos a punto de colocarlo en una pared cuando apareció don Adalberto, el padre de mi amigo.

Y empezó la perorata que ya, desde que escuchamos sus pasos, nos imaginamos se dejaría venir.

-¡Vaya! ¡Lo que faltaba! ¡Ahora presidirá esta recámara la foto de los greñudos estos!-

-Pero Pa… se atrevió a musitar Beto, -es mi cuarto… qué tiene de malo este poster…-

– No digo que sea malo… reviró don Adalberto, – pero ya sabes que me chocan los greñudos estos que tú tanto admiras. Suelo venir a hablar contigo y ahora hasta obligadamente tendré que ver su foto.-

– Pero Pa, no sé qué tienes contra la gente que no se corta el cabello a tu gusto. Además, qué tiene que ver con su música, es buenísima …-

– Mira Beto, ya sabes que aunque tú dices que es una fobia sin sentido soy inflexible en mi manera de pensar. Y creo estar correcto. Un hombre debe estar siempre con el cabello impecablemente cortado y peinado. ¡La música de estos! Qué música podrá ser. ¡Música de greñudos! O sea…-

La perorata en que iba tan bien encarrilado don Adalberto de pronto se vio interrumpida por la súbita aparición de Myriam, la hermana de Beto.

-¡Hola Pa, hola Javier!-

Traía en sus manos un disco en su respectiva funda. Se dirigió a Beto mostrándoselo:

– Mira Betín, me lo acaba de regalar una amiga, te lo presto un rato, luego me lo devuelves-.

Y dicho y hecho, Myriam sacó el disco de su funda, lo colocó cuidadosamente en el tocadiscos de Beto, y lo puso a girar.
Salió de la habitación con un: -¡Adiós Pa. Adiós Javier. Nos vemos, Betín.

Don Adalberto se disponía a reiniciar su perorata, pero, sorprendentemente, la música que emanó del disco captó su atención. No dijo una palabra más, hasta volvió su cabeza hacia el tocadiscos, como si así captara mejor la melodía que brotaba y por varios segundos estuvo absorto en escucharla.

-Caray Beto, esto sí que es buena música. Más que buena, excelente. Y por lo que sé de inglés, es una hermosa canción de amor-.

Beto se disponía a hablar de ello con su padre, pero don Adalberto de pronto miró su reloj y su actitud sufrió un cambio.

-¡Cielos! Se me ha hecho tardísimo. En la noche platicamos sobre esta música y este grupo, me tienes que poner al corriente, Beto. Pero ahora ya me tengo que ir, debo ver cómo van los negocios.

Y sin dar oportunidad para que ni Beto ni yo abriéramos siquiera la boca, don Adalberto salió casi abruptamente.

Mi amigo Beto y yo intercambiamos sólo una sonrisa. Ni comentario alguno hicimos.

Simplemente nos arrellanamos en nuestros asientos para escuchar a Los Beatles en su interpretación de Yesterday.

Javier Aviña Coronado

***

UN ANIMAL FANTÁSTICO

En la literatura y en la gráfica abundan los animales fantásticos. Hace muchos, muchos años, cuándo yo era un niño que aún no sabía leer, ni poseía por lo tanto  libro alguno, ni siquiera de ilustraciones, conocí sin embargo un primer animal fantástico, gracias a la descripción que de él  hacía mi abuela:

“UN GATO, CON LOS PIES DE TRAPO Y LOS OJOS AL REVÉS”

 Javier Aviña Coronado

***

EL LIBRO

 El Libro

 “EL LIBRO”. Sí, pensó, así de simple. Excelente título para su obra. Ante todo, el título y el párrafo final. Y ya tenía los dos. Sonrió complacido.

Lo que siguió fue un período de largas horas, de días interminables, de un tiempo que pareció hacerse infinito, dedicado a escribir, casi febrilmente, su libro.

Fue obsesiva su dedicación. Escribía mentalmente dondequiera se encontrara, en su trabajo, en los vehículos de transporte, caminando por las calles.

Y en la intimidad de su habitación, en noches enteras estructuró la historia, imaginó situaciones, perfiló personajes, suprimió y reescribió párrafos, pulió frases, metódicamente revisó. Lenta, paciente, amorosamente, creó su obra.

Finalmente, la concluyó. Se sintió infinitamente satisfecho.

Él mismo sufragó la edición de su libro. Seleccionó una editorial, pactó términos especiales, condicionó la entrega en una librería específica.

En la librería instruyó la puesta en venta de su obra en un día predeterminado, a una hora precisa, justo en cierto lugar.

Llegada la fecha entró a la librería en el momento previsto, tomó y pagó el libro, abandonó el lugar, se dirigió presuroso a su casa.

Leyó su obra de una sentada de principio a fin. Desde el título que tanto lo había complacido hasta la última palabra.

Incluso la página donde se precisaban los datos de la editorial, del lugar de impresión, de la fecha, de la tipografía usada, de la línea donde se decía “La presente edición consta de 1 ejemplar”

Luego, se levantó de su asiento, acudió al espacio de sus libreros y, casi con devoción, colocó su libro.

Justo en la sección de sus escritores preferidos.  

Javier Aviña Coronado

***

LLUVIA

Empezó a llover.

“No importa, al ratito escampa”

Eso dijo, el tal Noé.

***

BOSÓN Y DIOS

Resultado de imagen para boson de higgs

En un manuscrito hallado recientemente y que nunca publicó, Borges afirma que, de acuerdo a sus investigaciones, hace mil años los heresiarcas de Ukbar descubrieron que en  lo que hoy llamaríamos una nanopartícula derivada del Bosón de Higgs, radica la existencia de Dios.

De ser cierto es evidente que, herejes por definición, los heresiarcas de Ukbar lo silenciaron por siempre.

En el correr de nuestro siglo, en el Gran Colisionador de Hadrones y nuestra más destacada comunidad científica habrán de confirmarlo.

Claro, como diría Jaime Sabines: “Yo no lo sé de cierto… lo supongo”.

 

Javier Aviña Coronado

***

LA CINTA DE LA VIEJA INÉS

“Tan, tan, / ¿Quién es? / La vieja Inés.
¿Qué quería? / Una Cinta. / De qué color?”
(sigue)
(Juego infantil mexicano)

Sabido es que, cuando murió la vieja Inés, topóloga de profesión, sus familiares
cumplieron su último deseo: ser sepultada con una Cinta.

Eso de ser sepultado con determinado objeto es, para los especialistas en las ciencias matemático-topológicas, altamente significativo.

Según las creencias de estos científicos (ellos también las tienen) sobre el destino post mortem de ciertas personas, el alma de la vieja Inés ha migrado al universo de once dimensiones propuesto por la teoría de supercuerdas, donde vagará, eternamente, a través de una Galáctica Cinta de Moebius.

Javier Aviña Coronado

***

 RUTINA DIARIA

Como todos los días se despertó, levantó, hizo uso del baño, se arregló, vistió, sacó al perro, regresó a casa.
Presto ya para iniciar su diaria actividad, se sentó ante la computadora, la encendió, buscó el sitio web de siempre, invariablemente el primero antes de comenzar.
Era el más completo Obituario de su ciudad. Lo leyó lenta, minuciosamente, con toda precisión.
Una vez verificado que su nombre no aparecía en la fúnebre lista se aprestó a publicar su diaria colaboración en un connotado blog literario.

Javier  A viña Coronado

***

EPITAFIO EN UN CEMENTERIO DE PARÍS

Mucho antes que el cementerio de Pere-Lachaise, que el de Passy, que el de Montparnasse y el de Montmartre, existió en París el cementerio de Los Santos Inocentes. Ciertamente, el más antiguo de la gran ciudad, ubicado en el distrito de Les Halles. Se borró del mapa parisino hace más de dos siglos.

Se dice que allí, perdida entre sepulcros de todas clases, emergía una sencilla cruz de madera y, sobre ella, escrita en letras que el tiempo deslavó, hubo el trazo de un epitafio extraño.

Simplemente decía:

MURIÓ CON LAS BOTAS PUESTAS

Se sabe que ello ocurrió no más allá del año 1703.

El cementerio de Los Santos Inocentes, “último testigo medieval de las hambrunas, enfermedades y guerras”, finalmente se clausuró en el año 1786.

Han transcurrido más de dos siglos y algo, sólo algo, se ha desvelado de aquella cruz y de su extraño epitafio.

Se dice que, de propia mano, lo escribió un ciudadano parisino, funcionario de la Academia, protegido de Colvert el famoso consejero de Luis XIV.

Se dice que dicho ciudadano, autor del epitafio, tenía por apellido Perrault.

Se dice que estaba dedicado a un gato.

Javier Aviña Coronado

***

EL MAL DE GEORGE SANDERS

En la segunda mitad del siglo 21 era ya una realidad el sueño de Aubrey de Grey: la prolongación de la vida.

Abolidas las enfermedades, había algo que desconcertaba a la comunidad científica, un hecho relativamente recurrente que, a fin de cuentas, terminaba con la vida de hombres y mujeres.

Le llamaron el Mal de George Sanders, en recuerdo al célebre actor inglés que se suicidó porque estaba siempre aburrido.

Javier Aviña Coronado

***

ABANDONO

Lo abandonó, dejándole aromas de su piel y el odioso French Poodle. 

Javier Aviña Coronado

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s